Publicado: 10 de Septiembre de 2018 a las 11:00

Con motivo de que el 9 de Septiembre, es día del TEAF aprovechamos para describir brevemente esta patología del neurodesarrollo menos frecuente y conocida. El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (conocido con el acrónimo: TEAF) es el término utilizado para agrupar un gran número de anomalías físicas, mentales, conductuales y cognitivas que un individuo puede presentar cuando ha sido expuesto al alcohol durante su desarrollo prenatal. 

Su máxima expresión se conoce como Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). Sus características se pueden dividir en: malformaciones morfológicas (especialmente defectos cráneo-faciales), retraso en el crecimiento y alteraciones del sistema nervioso central, expresadas principalmente por alteraciones cognitivas, conductuales, de socialización y de aprendizaje. 

Actualmente están aceptadas 4 clasificaciones dentro del TEAF:

1. SAF (con o sin una historia confirmada de exposición fetal al alcohol)

Presencia de anomalías faciales, retraso de crecimiento y evidencia de daño cerebral en un recién nacido o un niño con o sin exposición prenatal al alcohol confirmada (por declaración de la madre o por análisis de laboratorio).

 2. SAF parcial (con o sin una historia confirmada de exposición fetal al alcohol)

No se cumplen todos los criterios de SAF. Normalmente falta el retraso de crecimiento.

3. Defectos congénitos relacionados con el alcohol (ARBD)

Presencia de anomalías físicas y otras malformaciones orgánicas relacionadas con el alcohol (ejemplo: defectos cardíacos, malformaciones renales, problemas oculares, trastornos musculo-esqueléticos, etc),

Requiere de la confirmación de exposición prenatal al alcohol (por declaración de la madre o por análisis de laboratorio).

4. Trastorno del neurodesarrollo relacionado con el alcohol (ARND)

Clínica neurológica y neuropsicológica sugestiva de exposición prenatal al alcohol. No hay presencia de anomalías físicas ni retraso en el crecimiento.  

Requiere de la confirmación de exposición prenatal al alcohol (por declaración de la madre o por análisis de laboratorio).

 No existe un tratamiento curativo para el SAF, porque las alteraciones que el alcohol provoca en el desarrollo del sistema nervioso central, ya sean más o menos graves, dan lugar a lesiones permanentes.

 El hecho de que el daño cerebral, los síntomas, las discapacidades secundarias y las necesidades sean absolutamente individuales en cada caso, impide que se pueda generalizar un tratamiento estándar que sea efectivo en todos los casos.

El tratamiento se basa en medidas específicas de cada trastorno asociado, por ejemplo, los problemas de lenguaje, de comportamiento o de hiperactividad o falta de atención, y actuaciones a nivel educativo (por ejemplo, adaptaciones curriculares o recursos de educación especial).Según el perfil neuropsicológico se rehabilitarán los dominios cognitivos afectados con un neuropsicólogo clínico infantil .

El pronóstico de cada uno de estos niños estará condicionado por la gravedad de la afectación del neurodesarrollo, el entorno socioambiental y las intervenciones terapéuticas específicas, además de las discapacidades que presente.